Parafilias

24 Septiembre, 2007 at 1:13 pm (Sexo, historia)

Parafilia, del griego παρά y φιλία [“al margen del amor”) : Patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra actividad. Son inocuas, salvo cuando impiden el funcionamiento sexual normal o están dirigidas a un objeto potencialmente dañino para el sujeto u otras personas. ( vía : Wikipedia )

  • Se llama abasiofilia a la atracción sexual por personas mutiladas, frecuentemente cojas o paralíticas. Tan extraño gusto sexual parece responder a una cuestión de costumbres, dicen algunos expertos : en aquellos sitios donde la polio (causante de muchas cojeras en la población) causó estragos a mediados de siglo, los estudios indican que hay preponderancia de abasiófilos entre aquellos que fueron adolescentes o púberes por aquel entonces.

  • Los asfixiófilos hallan placer sexual por la asfixia, ya sea viéndola en su pareja o autoproduciéndosela. Aunque la mayoría de los asfixiófilos no suelen pasar de un primer grado (que aún así continúa siendo muy peligroso, ya que la falta de oxígeno en el cerebro puede provocar daños irreversibles), ha habido casos extremos y no tan infrecuentes. La creencia de que la asfixia provoca placer sexual viene de tiempos inmemoriales, aunque las primeras fuentes que la citan se refieren al siglo XVII, cuando los médicos comenzaron a practicarla en pacientes impotentes ante la creencia de que un poco de asfixia reavivaba el miembro viril … la creencia venía, curiosamente, de los cuerpos sin vida de los reos ahorcados, que sufrían una erección postmortem muy frecuentemente (luego se descubriría que esto se debía, simplemente, a los últimos retazos de actividad muscular).Ha habido casos sonados de muertes debidas a la asfixia erótica. La más antigua fue la del compositor checo František Kočvara, que el 2 de febrero de 1791 parece ser tuvo ganas de una juerga suprema y pidió a una prostituta que le cortase los testículos. Cuando ésta se negó, Kočvara se conformó con ser ligeramente colgado con una cuerda del pomo de una puerta. Y se les fue la mano de forma involuntaria … no como en el caso de Sharon Lopatka, que sabía tan bien lo que quería que se pasó años buscando en Internet alguien que aceptara asesinarla con asfixia erótica … hasta que lo encontró.

  • A los galactófilos les gusta beber leche del pecho de una mujer. Y no se libran ni los santos. Cuenta la hagiografía de San Bernardo de Claraval, que vivió durante en la primera mitad del siglo XII, que la defensa que éste hizo toda su vida a la imagen de la virgen María se vio recompensada cuando la mismísima virgen se le apareció y, sin venir a cuento, le ofreció un chorro de leche de su pecho que él, gustoso, aceptó. El famoso retrato de Alonso Cano muestra la escena con todo lujo de detalles y cierta morbosidad. Hoy en día, existen incluso asociaciones en pos de la lactancia de adultos que se dedican a poner en contacto a mujeres dispuestas a ofrecer su leche… y a hombres dispuestos a bebérsela.

  • La hibistrofilia, más presente en mujeres, define un gusto sexual desorbitado por personas que han cometido asesinatos o violaciones en un pasado. Sin saber si llegaban a tal extremo, los casos de mujeres enamoradas a posteriori de un criminal son frecuentísimos. El más conocido en España es sin duda el de María del Mar Villar, que siendo enfermera en la cárcel de El Dueso se enamoró de Juan José Garfia, condenado por matar a sangre fría a tres personas; ese amor fue reflejado en una reciente película.

  • El retifismo consiste en una atracción descomunal por los zapatos, y aunque no lo parezca es algo tan frecuente que incluso tiene variedades como la altocalcifilia, que se centra en los zapatos de tacón plano. Aquí lo que atrae es el zapato en sí, no el pie como en el caso del fetichismo de pies … y después de haber visto ciertas reacciones en algunas zapaterías, me lo creo. En 1920, el psiquiatra Magnus Hirschfeld destapó el mundo retifista al comentar el caso, bien documentada, de un cura con pasión por los zapatos que solía rondar los pasillos de los hoteles para acariciar el calzado que los huéspedes dejaban a la puerta para ser limpiado.

¿Les gustó? Otro día, más. ¡Y pensar que luego hay parejas que sufren de rutina sexual!

Permalink 2 comentarios