Bouchra

Si Bouchra Benaissa, con su pelo rubio y sus ojitos inquisidores, hubiera nacido algunos miles de kilómetros más al norte de donde en realidad nació (en Zinat, Tetuán), y desapareciera algún día, y si sus padres tuvieran una posición económica media-alta y ansias de popularidad, el caso nos explotaría a todos en los morros. Si Bouchra se llamase Madeleine o cualquier otro nombre anglosajón o similar, el hecho mismo de que su fotografía recorriera el mundo poniendo en entredicho la honradez de su madre -que la cargaba pesadamente a la espalda- hubiera sido un escándalo. Pero es que Bouchra y su familia son norteafricanos y más bien pobres. Y ahí el asunto cambia, amigo.
Nadie pedirá perdón a la madre de Bouchra. No creo que tampoco ella lo pida. Ni que de nadie surja la voluntad de pedírselo.