La Monstrua (1674-??)
El nombre de Eugenia Martínez Vallejo no dice, actualmente, nada a nadie. Si nos referimos, sin embargo, al cruel apelativo que se le puso a Eugenia cuando fue famosa probablemente contra su lívida voluntad de niña, a alguien se le vendrá su imagen a la cabeza. Eugenia Martínez fue, a finales del siglo XVII, la Monstrua de la corte del rey Carlos II (el cual, por cierto, tampoco era muy normal…)
La característica fundamental de Eugenia era, básicamente, que era enorme desde el mismo momento en que nació, algo causado por un brutal desarreglo hormonal (probablemente el síndrome de Prader-Willi). De familia noble, de estatura y tamaños normal (incluso baja), la hija de Antonia de la Bodega Redonda y José Martínez Vallejo era más grande que un adulto cuando apenas tenía cuatro años. Con uno, pesaba veinticinco kilos; en 1680, cuando la niña tenía seis y fue llevada por requerimiento del rey, amante de las excentricidades físicas, a la corte, el peso era de más de sesenta.
La gordura extrema de la niña llamó la atención desde el mismo momento de su llegada a la corte, siendo retratada en multitud de estampas que se repartieron por todo el reino acompañadas de exageradas descripciones de la niña-monstrua y, para la posteridad, por el pintor de cámara Juan Carreño Miranda, autor de los dos cuadros más famosos de Eugenia, los que ilustran estas líneas y hoy conservados en el Museo del Prado. Por casualidad o no, en el retrato de la pobre niña vestida ésta sujeta una manzana que, probablemente, también tuviera en las sesiones en las que posaba para el artista : su síndrome se caracteriza por provocar hambre constante, ansiedad por la comida.
Eugenia vivió en la Corte toda su vida, entre otros bufones deformes y lo que después serían llamados fenómenos de feria. Moriría pronto, probablemente; su nombre se desvaneció tras la triste fama de un día y, aunque probablemente nunca le faltó el sustento, falleció en el anonimato. Como todos aquellos que proporcionaban diversión a reyes ociosos en los ratos libres y que, como aquello de la ociosidad -sobre todo si tiene que ver con la rareza- no se tiene mucho en cuenta, nunca salen en los libros de texto.
Mistress dijo:
8 Octubre, 2007 a 4:58 pm
En Avilés hay una estatua en su honor, siempre me había preguntado quién sería y qué relación tenía con la villa,…pensaba erroneamente que era un personaje novelesco de Armando Valdés, pero ahora veo la relación con Avilés su su pintor más ilustre Carreño Miranda. Gracias